Jaca recupera poco a poco la normalidad después de unos días difíciles
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Han sido días de mirar al cielo con cierta preocupación. El incendio estaba lejos de Jaca, pero el viento trajo el humo hasta nosotros y durante algunos momentos nos recordó, de una forma muy visible, lo que estaba ocurriendo a pocos kilómetros. Hoy, afortunadamente, podemos volver a mirar hacia arriba y contar una historia diferente.
Unos días difíciles
En Cobarcho también hemos notado las consecuencias. El humo resultaba molesto y algunas personas decidieron aplazar su visita al Pirineo, algo que inevitablemente se reflejó en nuestra actividad. Una pequeña consecuencia si la comparamos con la situación de quienes tuvieron que abandonar sus casas o con el enorme esfuerzo realizado para combatir el fuego.
Durante los días más complicados quisimos aportar nuestro pequeño granito de arena haciendo llegar comida y bebida a los voluntarios que trabajaban sobre el terreno, junto con otras empresas de Jaca. Fue una ayuda modesta frente al esfuerzo que estaban realizando, pero también una oportunidad para comprobar, una vez más, cómo responde este territorio cuando las cosas se ponen difíciles.
Gracias
Queremos aprovechar estas líneas para agradecer el trabajo altruista de todos esos voluntarios, junto al de los profesionales y servicios de emergencia que han trabajado durante jornadas interminables para hacer frente al incendio.

Y también queremos daros las gracias a vosotros. Han sido muchos los clientes, amigos y conocidos que nos habéis llamado o escrito preguntando cómo estábamos, cómo se encontraba Jaca y de qué manera nos estaba afectando la situación. Sentir ese cariño desde tantos lugares ha sido muy especial.
Vuelve el azul
Afortunadamente, las noticias son ahora mucho mejores. El incendio ha sido declarado estabilizado, los vecinos desplazados están pudiendo regresar a sus casas y, aunque los trabajos y la vigilancia continúan, poco a poco recuperamos la normalidad.
Y en Jaca esa normalidad se reconoce simplemente mirando hacia arriba: después del humo, vuelve el cielo azul.
Las temperaturas también han bajado y el Pirineo vuelve a mostrarnos esa cara que tanto nos gusta en verano. Jaca está preciosa para pasear, disfrutar de sus calles, acercarse a nuestros valles o, sencillamente, dejar pasar el tiempo sin demasiados planes.
Y si durante esa visita apetece sentarse alrededor de una mesa, nuestra brasa estará encendida.
Gracias por preocuparos por nosotros durante estos días.
Ahora nos encantará volver a veros por aquí.


