Cócteles, cafés y esos otros momentos que también forman parte de Cobarcho
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Hay comidas que empiezan antes de que llegue el primer plato. Y otras que, por suerte, terminan después del postre.
Una copa mientras esperamos al resto de la mesa, un cóctel antes de sentarnos, ese café que acaba convirtiéndose en una sobremesa, … Son pequeños momentos a los que quizá no siempre prestamos demasiada atención, pero que también forman parte de la experiencia de un restaurante.
En Cobarcho llevamos un tiempo trabajando precisamente en ellos.
Un cóctel no tiene por qué ser el final
Durante mucho tiempo hemos asociado el cóctel con la noche o con esa última copa después de cenar. Pero hay muchos otros momentos para disfrutarlo.
Por eso hemos ido incorporando diferentes propuestas a nuestra carta. Algunas son clásicos que prácticamente no necesitan presentación, como el Bloody Mary o la sangría. Otras buscan sabores más frescos y afrutados, como nuestro Coco Piña Martini o los mojitos de fresa y de mango.
Se pueden tomar antes de comer, mientras esperamos nuestra mesa, después de una comida o simplemente entrando a Cobarcho a disfrutar de nuestra cafetería.
Porque no siempre hace falta venir a comer para sentarse un rato con nosotros.

También hemos cambiado nuestra forma de hacer café
Aquí el cambio ha sido mucho más profundo de lo que puede parecer.
Durante años trabajamos con café Nespresso. Funcionaba bien, era regular y permitía ofrecer siempre un resultado muy similar. Pero queríamos avanzar un poco más.
Ahora trabajamos con café en grano, 100 % de tueste natural y sin rastro de torrefacto, cuidadosamente seleccionado y molido justo en el momento de preparar cada taza.
Y cambiar el café significaba también cambiar la máquina y, sobre todo, aprender a tratarlo de otra manera.
La molienda, la cantidad de café, la presión ejercida en el cacillo o la preparación de la leche influyen en el resultado final. La nueva tecnología nos permite, además, trabajar la leche de manera diferente dependiendo del café que estemos preparando, buscando la textura y la espuma adecuadas para cada elaboración.
Porque un espresso no es un cappuccino. Y un latte tampoco debería ser simplemente un café con leche servido de otra manera.
Del espresso de siempre al café que apetece descubrir
Seguimos preparando, por supuesto, nuestros espressos y cortados. Son los cafés de siempre y probablemente seguirán siendo los más pedidos.
Pero ahora podemos ir bastante más allá.
Un latte, un cappuccino o un mocaccino permiten descubrir otras maneras de tomar café, jugando con las proporciones, la leche, la espuma o el chocolate.
Y para quienes prefieren convertir el final de la comida en algo todavía más especial, permanecen dos clásicos que se resisten a pasar de moda: el café escocés y el café irlandés.
Son otra forma de entender la sobremesa. Esa parte de una comida en la que ya no importa demasiado lo que haya sobre la mesa, sino quién sigue sentado alrededor de ella.

Una mesa, muchos momentos
Hace poco contábamos en este blog que Cobarcho es mucho más que una parrilla.
La brasa sigue siendo una parte fundamental de nuestra cocina. También lo son el producto, las recetas tradicionales y nuestra manera de entender la gastronomía. Pero una experiencia alrededor de una mesa está formada por muchas más cosas.
Puede empezar con un Bloody Mary antes de comer y terminar con un café irlandés. O quizá terminar con un mojito. O simplemente con un buen espresso.
Hay quien recordará el chuletón, o el rodaballo a la brasa. Otros, aquel entrante que no esperaban. Y habrá quien recuerde una conversación con un café o un cóctel delante.
Pero siempre, estaremos cuidando de cada detalle para que la experiencia de Cobarcho, sea memorable.



